martes, 30 de septiembre de 2014

Grandes primates y humanidad


Diario La Nación-Carta de Lectores, 30 de noviembre de 2014

Uno de los grandes debates en la actualidad se vincula con la titularidad de los derechos fundamentales y los derechos humanos. Se trata de discernir si la titularidad está exclusivamente asumida por las personas físicas o bien si junto a las personas físicas se ubica la humanidad como un bien que se proyecta más allá de las personas físicas y tutela todos aquellos aspectos que se vinculan con la humanidad. Robert Alexy, en su ensayo Data y los derechos humanos. Mente positrónica y concepto dobletriádico de persona, aborda la cuestión analizando un episodio de la serie Star Trek: Next generation (Viaje a las estrellas: la nueva generación) titulado "La medida de un hombre", en el cual la historia trata sobre un juicio que se desarrolla para establecer si Data (un androide, es decir, una máquina inteligente con forma humana) puede ser desmontado, sin tener en cuenta su voluntad, para poder reproducir en masa androides que tengan su misma calidad o bien se debe respetar su negativa a ser desmontado. Luego de un sustancioso proceso que se desarrolla en la Enterprise se resuelve considerar que Data puede decidir su propio destino. Utilizando la saga, Alexy reflexiona sobre cómo, hasta el día de hoy, la titularidad de los derechos humanos asignada a todos los seres humanos de forma universal ha sido atribuida exclusivamente a la especie Homo sapiens sapiens, y propone con el ejemplo de Data que puede haber razones para ampliar dicho universalismo. De esta manera intenta ampliar dicho concepto para que no sólo incluya a los seres humanos, sino también a otros seres. En la Constitución argentina, un concepto de humanidad ampliada se observa en el art. 41 cuando se tutelan en el hoy los derechos de las generaciones futuras, o sea, seres humanos que no existen en el hoy y no sabemos si existirán en el mañana.

La tutela de los derechos de los grandes primates se enrola en la línea filosófica y constitucional expuesta en dos sentidos. El primero, mediante la ampliación del concepto de ser humano a otros seres distintos al hombre. El segundo, como una irradiación de la propia humanidad del hombre proyectada a situaciones en las que su propia humanidad impide que se concreten situaciones que conlleven una violación de la dignidad humana en sentido amplio.
Por todo lo expuesto, considero que los hábeas corpus presentados por Afada son plenamente viables y constituyen un proceso constitucional idóneo para tutelar los derechos de los grandes primates.

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